Historia del Museo

Después de una exitosa trayectoria y giras internacionales, el poeta colombiano Julio Flórez se refugia sus últimos 15 años de vida y contrae matrimonio con la usiacureña Petrona Moreno en el municipio de Usiacurí, departamento del atlántico.

Flórez le compra la casa al señor Guillermo C. Sánchez el 11 de abril de 1910 por la suma de setenta pesos oro. Esta compra además de la casa incluía predios para cultivos.  A partir de la muerte del poeta en 1923, la vivienda comienza a ser visitada informalmente y se cultiva una curiosidad por el poeta a través de sus objetos personales y el entorno en el que vivió la última etapa de su vida. A partir de esta fecha se establece el libro de visitantes donde se plasmaban firmas y mensajes a la familia del poeta.  Es el fallecimiento de Julio Flórez el hecho que reviste a la vivienda de los atributos simbólicos e históricos que el poeta representaba en su figura convirtiéndolo en un nuevo espacio de memoria.

Así, ésta casa ha sido objeto de importantes distinciones y reconocimientos; el primero de ellos, el decreto No. 62 de 1923 que emite la gobernación del Atlántico por orden del gobernador General Eparquio González (1922 -1928). Este decreto determina como día cívico el día 7 de febrero de 1923 e indicaba la realización de las exequias en la casa del municipio de Usiacurí.

La segunda distinción fue la Ley 29 de noviembre de 1924. Este acto legislativo ordena a las autoridades la compra de la casa; que se estableciera un busto, frente al inmueble en Usiacurí, en la casa donde nació en el municipio de Chiquinquirá y en la capital del país Bogotá, su ciudad adaptiva; y finalmente la publicación de la obra completa del autor a través de la antigua institución COLCULTURA.  En esta ocasión solamente se llevó a cabo la publicación de la obra.

El poeta es sepultado en el cementerio municipal y seis años después en 1929, los restos del poeta son reubicados en su antigua casa.  Por medio de voluntad testamentaria, Julio Flórez ya había hecho la petición de que sus despojos mortales, fueran trasladados a la habitación principal de este inmueble. La casa continuaba siendo visitada y habitada por la esposa y los hijos del poeta.

Tres años después en 1932, Petrona Moreno viuda del poeta, decide mudarse a la ciudad de Barranquilla.  A partir de este momento la casa queda al cuidado de la Sra. María Camargo de Robledo, sobrina de la Sra. Petrona Moreno. Durante el tiempo en el que la Sra. Camargo de Robledo habitó la casa, ésta continuó como espacio destinado para vivienda familiar y exposición en dos de sus seis habitaciones con las pertenecías del poeta.  En 1943, al cumplirse 30 años del fallecimiento del poeta, se edita la obra póstuma titulada Oro y Ébano.

Según documentos históricos, años después un diputado del municipio de Sabanalarga con la gestión de uno de los hijos del poeta, logran llamar la atención al Gobierno Nacional para hacer una modificación a la antigua ley de honores de 1924. Es en 1949, cuando se emite la Ley 20 del 17 de octubre como modificación a la Ley 29 de 1924, donde el estado ordenaba a las autoridades la compra del inmueble por valor de 150 pesos oro. No obstante, esta ley tampoco tuvo cumplimiento y la casa continuó siendo propiedad privada.

En 1967 las principales ciudades de Colombia llevaron a cabo actos por el centenario del natalicio de Julio Flórez (mayo 1867 – mayo 1967). La casa-museo (reconocida así ahora por la comunidad y los visitantes) se engalanó para conmemorar esta fecha que sirvió como motivo para retomar la idea de ubicar el busto del poeta frente a los sitios donde vivió Flórez.   Esta actividad cultural en la casa de Usiacurí, estuvo a cargo del historiador barranquillero Alfredo de la Espriella quien se desempeñaba como director de Extensión Cultural del departamento del Atlántico. De la Espriella hizo una primera organización de los objetos de la casa y los actos protocolarios del centenario.

Seis años después, en febrero de 1973, el inmueble vuelve a ser espacio protagónico con la conmemoración de los 50 aniversario de la muerte de Julio Flórez. La casa no tuvo intervenciones arquitectónicas importantes hasta 1995, cuando se intervino las salas 1 y 2 construyendo una viga en concreto armado sobre el nivel de dintel en el gobierno del gobernador atlanticense Nelson Polo Hernández.  Seguidamente en 1997 se llevaron a cabo las obras de adecuación del piso de la entrada exterior (adoquines) en el gobierno del gobernador Rodolfo Espinosa.

En noviembre de 1997 y debido a la avanzada edad que tenía Doña María Camargo, se muda de la casa.

Permaneció dos años y medio completamente cerrada con vigilancia esporádica.  En junio del año 2000 la Fundación COPROUS, establece un convenio con los hijos del poeta Lira Flórez Moreno y Hugo Flórez Moreno (QEPD) y reabre las puertas de este espacio patrimonial pero ahora con el rigor de la gestión museológica y asume la responsabilidad de su mantenimiento. En 2007 y con una exitosa gestión que concluyó en la restauración arquitectónica y mobiliaria del patrimonio, la vivienda pasa a ser bien de propiedad de la Fundación COPROUS y la Alcaldía de Usiacurí y establece un comodato entre las partes por 30 años para su gestión museológica.

Casa Museo Julio Flórez en 1950
Casa Museo Julio Flórez en 1950
Casa Museo Julio Flórez en el 2001
Casa Museo Julio Flórez en el 2001